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sábado, 20 de septiembre de 2025

Las ratas

James Herbert (1943-2013) fue un escritor británico especializado en el terror que debutó en 1974 precisamente con este título. Herbert afirmó inspirarse en una de las películas de Drácula en la que Renfield relata sus sueños acerca de hordas de ratas así como en su propia experiencia viviendo en el East End de Londres.

La novela trata de una invasión de una especie de ratas mutantes que comienza en las zonas más pobres del East End. Estas ratas negras son tan grandes como perros, están organizadas, no tienen miedo y lo peor de todo, están sedientas de sangre y carne humanas. Lo que empieza como incidentes aislados va escalando hasta una plaga que, si no se encuentra la manera de controlar, podría acabar con todo Londres. Harris, un profesor de arte, es reclutado por el Secretario de Sanidad para que los ayude después de ser testigo de varios de estos incidentes.

La historia es bastante directa y va a lo que va: ratas asesinas dándose festines con todo aquel que pillen por banda. Herbert no se corta a la hora de describir las muertes y las mutilaciones de los personajes (y no se salva nadie: hay un capítulo sobre la horrible muerte de una bebita y su perro), y a medida que avanza el libro la cosa va en aumento, con masacres en lugares como estaciones de metro o cines que ponen los pelos de punta solo de imaginarlas.

El autor utiliza la técnica de presentarnos a diversos personajes, mostrarnos algunas pinceladas de sus vidas para que nos familiaricemos con ellos y cuando ya los conocemos un poco entonces los mata de una forma terrible, aunque de vez en cuando nos da un respiro haciendo que algunos de estos personajes sobreviva.

Herbert también aprovecha para hacer una crítica social nada velada acerca de cómo las zonas de la ciudad que no interesan (las que afectan principalmente a la clase obrera que se desloma para poder sobrevivir y subsiste en penosas condiciones) están descuidadas por el Gobierno y la poca iniciativa de los que están en el poder de arreglar los problemas hasta que es demasiado tarde.

The Rats es una novela que disfrutarán aquellos que se lo pasan pipa con esas películas de terror de serie B de los ochenta del subgénero del creature feature que ofrecen casquería a tope y toda clase de creativas muertes y al que no le importe desbloquear nuevos miedos. Cortita, intensa, de esas que te dejan mal cuerpo pero no puedes parar de leer. Eso sí, si sois de los que no os gusta ver animales sufrir, ni os acerquéis.

A la novela le siguen otras dos entregas y una novela gráfica en la que los ataques de las ratas continúan. Las ratas tiene una edición reciente en España por La Biblioteca de Carfax, las secuelas habrá que buscarlas de segunda mano o tirar por el inglés porque no parece que las vayan a reeditar pronto.

Fue llevada al cine en 1982 con el título Deadly Eyes (Fieras Radiactivas en España, disponible en Filmin).

jueves, 12 de diciembre de 2024

The house next door

Si pensamos en novelas de casas encantadas, seguramente lo primero que nos vendrá a la mente será Shirley Jackson y su Hill House, o tal vez Richard Matheson y su Hell House, o El Resplandor si no solo contamos casas en sí. También puede que nos venga a la mente Amytiville, si ya nos vamos a supuestos hechos reales, o quizá pensemos en La casa de hojas de Danielewski. En 1978, pero, la autora Anne Rivers Siddons publicó un título muy notable dentro de este subgénero del terror que es The house next door, o la casa de al lado, en la que nos encontramos un tipo de casa encantada bastante peculiar.

Para ponernos en situación, los protagonistas son Colquitt y Walter Kennedy, un acomodado matrimonio sin hijos que vive en una calle de familias bien y que disfruta de su vida hasta que un día se enteran de que en el terreno de al lado de su casa una pareja joven y pija ha decidido construir su casa de ensueño. A Colquitt no le hace mucha gracia, pero con el tiempo lo acepta; el arquitecto, que ha creado una casa moderna y preciosa que es una obra de arte, se hace amigo de los Kennedy, y a la pareja pijita les acaban cogiendo cierto cariño. Pero el asunto es que a la pobre parejita no paran de sucederle desgracia tras desgracia, así que al final tienen que mudarse. Y el siguiente matrimonio que compra la casa tampoco acaba muy bien. Y luego llega otra familia y Colquitt y Walter terminan convenciéndose de que algo maligno habita en esa casa y de que es su responsabilidad detenerlo.

Toda la novela está narrada desde el punto de vista externo de Colquitt, que es la vecina. En esta historia no veremos muebles moviéndose solos, ni escucharemos ruidos extraños en plena noche, ni los personajes sentirán un frío repentino o sentirán una presencia maliciosa. No, la casa es nueva, y reluciente, y no está construida encima de un cementerio indio ni nada parecido, nadie ha muerto en ella... todavía. Simplemente, la casa parece tener conciencia propia, y su mayor interés es arrebatar a sus habitantes todo aquello que más les importa hasta dejar un cascarón vacío. 

En este sentido la historia es bastante original. ¿Qué quiere realmente la casa, si es que como sospechan
los Kennedy está maldita? ¿Puede que se lo estén imaginando? Al final y al cabo, todo lo que ha sucedido en ella tampoco es que no tenga ninguna explicación, es mala suerte pero son cosas explicables... El problema es que parece que el área de influencia de la casa parece ir más allá de sus propios habitantes, y todo aquel que ponga en los pies en ella puede acabar encontrando también su infortunio.

Estamos ante una novela que va in crescendo. En todo momento el ritmo es bastante lento, ya que gran parte de la trama tiene que ver con la vida de Colquitt y su marido y cómo les va afectando todo lo que sucede, más que ver qué pasa dentro de la casa. Pero poco a poco van sucediendo cosas terribles, y cuanto más pasa el tiempo más se va yendo arriba la propia casa, y ya no se conforma con arruinarle la vida a sus habitantes sino que va mucho, mucho más allá. El relato de la tercera familia, en particular, es estremecedor, y el final, en el que Colquitt y Walter ya han aceptado su destino, te deja con el corazón en un puño.

Siddons tiene un estilo muy literario y descriptivo con el que crea una atmósfera muy lograda y que te va atrapando poco a poco, como hace la casa con la gente que vive en ella y a sus alrededores, aunque también es cierto que al tener en todo momento un punto de vista externo, siempre está esa sensación de cierto distanciamiento con la historia. Pese a que la novela no sea de las más conocidas dentro del subgénero de la casa encantada, sí que se ha ganado un lugar de honor gracias a su atractiva y original premisa y su bien hilada narrativa, aunque eso sí, no deja de ser una novela publicada en 1978 por lo que es muy de su época para algunas cosas.

No me consta que se haya publicado nunca en castellano pero si os manejáis bien con el inglés la tenéis disponible en Kindle Unlimited, dadle una oportunidad si podéis.

lunes, 19 de agosto de 2024

Sé lo que hicisteis el último verano

¿Sabíais que antes de ser una película protagonizada por Jennifer Love Hewitt, una serie más bien olvidable de Amazon Prime y una canción de Melendi Sé lo que hicisteis el último verano fue una novela juvenil publicada a principios de los setenta?

Pues sí. La autora Lois Duncan se hizo muy famosa gracias a sus novelas de suspense juvenil, varias de las cuales fueron llevadas a la gran pantalla. Sé lo que hicisteis el último verano se publicó en 1973, y comienza con una adolescente que ha recibido la noticia de que la han aceptado en la universidad de Smith, la misma a la que fue su madre. Junto a la carta de aceptación, pero, recibe otra con un críptico mensaje: "Sé lo que hicisteis el último verano". Y a la pobre Julie se le hiela la sangre en las venas, porque precisamente llevaba un año intentando por todos los medios olvidar lo que sucedió el verano anterior, cuando ella, su por entonces novio Ray y sus amigos Helen y Barry se vieron involucrados en un accidente de carretera en el que alguien perdió la vida y que jamás reportaron a la policía.

Para los que hemos visto la película enseguida nos viene a la mente el asesino con el chubasquero y el garfio, pero en la novela no hay nada de eso, en realidad es muy distinta a sus adaptaciones. No es realmente un slasher en el que los adolescentes van siendo cazados uno a uno, más bien aquí lo que prima es el suspense, así que vemos cómo los cuatro chicos protagonistas se enfrentan a esta situación y no saben muy bien cómo actuar. Sangre hay, pero poquita.

La novela trata sobre cómo tu vida puede dar un vuelco en cuestión de segundos; cómo un momento eres un adolescente despreocupado, que disfruta de la vida, de la juventud, del amor a esa edad, y al siguiente has arrebatado una vida y tienes que convivir con ese sentimiento de culpabilidad por el resto de tu existencia. En ese momento los cuatro adolescentes hacen un pacto de no decir nunca nada a nadie de lo sucedido, pero el pasado finalmente llega para atormentarlos. La autora nos insta a preguntarnos qué hubiéramos hecho de estar en esa situación y nos desafía a decidir quién merece más simpatía, si estos chicos que hicieron lo que hicieron por miedo a arruinar sus prometedores futuros y se convencieron de que no tenían alternativa, o la persona que está dejando los anónimos y que busca venganza. 

La versión que está disponible actualmente (en España está publicada por Dimensiones Ocultas) es la versión revisada y actualizada por Duncan en 2010, en la que moderniza el texto haciendo algunos cambios en vocabulario y ropa, la guerra de Vietnam se sustituye por la de Irak y ahora los personajes tienen teléfonos móviles. Pero es bastante pegote, la verdad, porque casi todas las llamadas se siguen haciendo por teléfono fijo y convenientemente todas las veces que un móvil podría haber sido útil está sin batería o se lo han dejado en otra parte. 

Sé lo que hicisteis el último verano es un thriller juvenil que se lee en un suspiro y que funciona muy bien gracias a los ganchos que va dejando la autora en cada final de capítulo. No se puede decir que la gran revelación sea una sorpresa enorme pero de todas formas está bien hecha y el cierre es muy correcto, eso sí, hay que tener en cuenta que el público es el que es por lo que nos vamos a encontrar mucho drama adolescente de amoríos. ¿Es mejor el libro o la película? Es difícil de decir porque son muy diferentes, más allá de la premisa general y los nombres de los protagonistas no tienen nada en común, por lo que el que busque un slasher al uso no lo va a encontrar en la novela y el que quiera una adaptación fiel se va a quedar con las ganas porque no existe. Pero es una lectura cortita que en estos calurosos días de verano entra muy bien y nada más que por la curiosidad de ver cómo era la historia originalmente antes de que la película la desvirtuara por completo ya vale la pena su lectura.