Para ponernos en situación, los protagonistas son Colquitt y Walter Kennedy, un acomodado matrimonio sin hijos que vive en una calle de familias bien y que disfruta de su vida hasta que un día se enteran de que en el terreno de al lado de su casa una pareja joven y pija ha decidido construir su casa de ensueño. A Colquitt no le hace mucha gracia, pero con el tiempo lo acepta; el arquitecto, que ha creado una casa moderna y preciosa que es una obra de arte, se hace amigo de los Kennedy, y a la pareja pijita les acaban cogiendo cierto cariño. Pero el asunto es que a la pobre parejita no paran de sucederle desgracia tras desgracia, así que al final tienen que mudarse. Y el siguiente matrimonio que compra la casa tampoco acaba muy bien. Y luego llega otra familia y Colquitt y Walter terminan convenciéndose de que algo maligno habita en esa casa y de que es su responsabilidad detenerlo.
Toda la novela está narrada desde el punto de vista externo de Colquitt, que es la vecina. En esta historia no veremos muebles moviéndose solos, ni escucharemos ruidos extraños en plena noche, ni los personajes sentirán un frío repentino o sentirán una presencia maliciosa. No, la casa es nueva, y reluciente, y no está construida encima de un cementerio indio ni nada parecido, nadie ha muerto en ella... todavía. Simplemente, la casa parece tener conciencia propia, y su mayor interés es arrebatar a sus habitantes todo aquello que más les importa hasta dejar un cascarón vacío.
En este sentido la historia es bastante original. ¿Qué quiere realmente la casa, si es que como sospechanlos Kennedy está maldita? ¿Puede que se lo estén imaginando? Al final y al cabo, todo lo que ha sucedido en ella tampoco es que no tenga ninguna explicación, es mala suerte pero son cosas explicables... El problema es que parece que el área de influencia de la casa parece ir más allá de sus propios habitantes, y todo aquel que ponga en los pies en ella puede acabar encontrando también su infortunio.
Estamos ante una novela que va in crescendo. En todo momento el ritmo es bastante lento, ya que gran parte de la trama tiene que ver con la vida de Colquitt y su marido y cómo les va afectando todo lo que sucede, más que ver qué pasa dentro de la casa. Pero poco a poco van sucediendo cosas terribles, y cuanto más pasa el tiempo más se va yendo arriba la propia casa, y ya no se conforma con arruinarle la vida a sus habitantes sino que va mucho, mucho más allá. El relato de la tercera familia, en particular, es estremecedor, y el final, en el que Colquitt y Walter ya han aceptado su destino, te deja con el corazón en un puño.
Siddons tiene un estilo muy literario y descriptivo con el que crea una atmósfera muy lograda y que te va atrapando poco a poco, como hace la casa con la gente que vive en ella y a sus alrededores, aunque también es cierto que al tener en todo momento un punto de vista externo, siempre está esa sensación de cierto distanciamiento con la historia. Pese a que la novela no sea de las más conocidas dentro del subgénero de la casa encantada, sí que se ha ganado un lugar de honor gracias a su atractiva y original premisa y su bien hilada narrativa, aunque eso sí, no deja de ser una novela publicada en 1978 por lo que es muy de su época para algunas cosas.
No me consta que se haya publicado nunca en castellano pero si os manejáis bien con el inglés la tenéis disponible en Kindle Unlimited, dadle una oportunidad si podéis.